martes, 18 de enero de 2011

INICIANDO TU BUSHIDO


En tu primera clase de karate antes de vestir tu karategi y estar al frente de un profesor, todo alumno deberá conocer algunas normas básicas:

-          En el karate se exige cierta disciplina de respeto y obediencia.

-          No llegar nunca tarde, ni cuando eres principiante (cintas blancas) y mucho menos de grado avanzado (cinta azul o café).

-          Se cortés con los compañeros. Ayuda a los compañeros nuevos.

-          No intentes juzgar a los compañeros, porque no podemos decir que son buenos o malos artemarcialistas, solamente se puede juzgar cuando ya tienes varios años entrenando, cuando eres instructor y estas aplicando un examen.

-          Muestra siempre y en donde sea, buenos modales.

-          Coloca en orden tus zapatos, el equipo que ocupes y el orden se mantendrá contigo.

-          Aparta de tu vida el consumir alimentos chatarra, drogas, una señal de enfermedad emocional y física es el oler a cigarro o a bebida alcohólica.

-          Al entrar al dojo se deberá saludar al escudo o al área de entrenamiento con una reverencia, al  Sensei, al profesor y / o instructor presente, no con un saludo de mano, sino que bastará una pequeña reverencia.

-          Siempre mostrar higiene, cortesía, educación y puntualidad.

-          Si en alguna ocasión no pudieras asistir a una clase, avisa siempre a tu profesor, con la finalidad de justificar tu ausencia y mostrar respeto por las enseñanzas y tiempo de nuestros profesores.


En cuanto a la formación en clase, tendrás que aprender que el espacio del lado derecho del profesor está reservado para los grados más altos y después de ellos los principiantes, esto es de gran ayuda porque cerca de ti te encontrarás siempre con alguien que ya conoce los ejercicios, él será como tu apoyo visual durante las clases.

Cuando ya estés en tu lugar quédate de pie y en posición de firmes, la vista dirígela al frente, esperando en silencio cualquier indicación del profesor, esto denota orden, atención y una actitud de interés para las clases que impartirá cualquier profesor. 


Después se realiza la reverencia como saludo inicial que se traduce en respeto del profesor (a) hacia los alumnos y de los alumnos hacia el profesor (a)







Si respetas estas normas,
          pronto serás apreciado por tu profesor y tus compañeros.


Conforme se aprende karate el alumno se convierte en una persona muy segura e independiente. Disfrutará realizar muchas cosas por si mismo. El control emocional le servirá para mejorar su conducta y rendimiento en la escuela, en su trabajo o en casa. Sabrá controlar el miedo, enojo, nerviosismo o angustia. La autodisciplina es el resultado de una constante práctica, del esfuerzo y del entusiasmo aplicado durante las horas de entrenamiento.

Conforme creces como artemarcialista, se empezará a notar tu madurez y crecimiento en todos los aspectos de su vida. Los estudiantes de karate ciertamente sabrán actuar y defenderse en situaciones de peligro. Aunque tu seas muy bueno para el karate nunca deberás jugar con lo que has aprendido, deberás de mantener tu humildad, tu disciplina y tu seriedad hacia la cinta y uniforme que portas. La finalidad de esta recomendación consiste en evitar lesiones, además el fin principal del karate para quien lo estudia es servir, cuidar y proteger la vida, tanto propia como la de los demás.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Origenes e Historia del Karate Do

Según la versión más digna de crédito acerca de los orígenes del karate se supone que Bodhidharma, fundador del budismo Zen, llegó a china, procedente de la India, alrededor del año 520 y aplicó este método para preparar a sus monjes tanto para la dura vida del monasterio, como para afrontar los peligros que se les presentaran en el curso de los viajes por los caminos difíciles y llenos de bandidos de la China de aquellos tiempos. Esta técnica de educación física y defensiva fue llamada Ch´uan-fa  y tiene el mismo significado que la palabra karate: con las manos vacías, y durante siglos, fue practicado sólo por los mojes. Las relaciones entre China y Japón han sido siempre muy precarias y durante mucho tiempo los únicos que traspasaban las fronteras eran los monjes budistas. A ellos se atribuye el conocimiento en el Japón del Ch´uan –fa 

El primer lugar en que se practicó como medio defensivo y ofensivo fue en la isla de Okinawa. Al promulgar el gobernador, en el siglo XV, un edicto por el que se prohibía el uso de armas y vistos los abusos infligidos a la población, los monjes budistas decidieron revelar las técnicas practicadas por ellos y celosamente guardadas en el secreto de sus monasterios. Instruyeron pues, a los samuráis en las artes del karate.


Nuevamente, en 1609, los habitantes de Okinawa se vieron sometidos a un gobernador tiránico y tuvieron que volver a emplear el karate como medio de defensa. Sin embargo, no debe olvidarse que quienes lo practicaban pertenecían a la casta de los samuráis (nobles guerreros comparables a los caballeros andantes medievales), que por considerarlo un arte marcial lo mantuvieron reservado como un secreto de su familia. Desde entonces existían varias escuelas (Ryu), con diferencias de estilo, lo que motivó rivalidades y divisiones profundas, pero llevó a que todas las escuelas fueran depurando los movimientos y apoyaran la enseñanza de sus técnicas en bases científicas, preparando así el camino para el karate actual.


Ghichin Funakoshi, nacido en Okinawa en 1869, que había aprendido con los mejores maestros de su tiempo y era a su vez maestro de la principal escuela de Okinawa (Shotokan Ryu) decidió dar el último paso en la modernización del karate. En 1922 hizo una demostración pública, con tal éxito que el karate pasó a enseñarse como deporte en las universidades japonesas.
A partir de aquel momento su enseñanza se extendió primero a los Estados Unidos y posteriormente pasó a Europa. El primer campeonato de la JKA (Asociación Japonesa de Karate) se celebró en 1967 y en 1968 tuvo lugar el I Campeonato Mundial organizado por la FAJKO (All Japan Karate-Do Organization), la Federación japonesa que unificó a todas las escuelas. Con este Campeonato Mundial se daba el último paso para la creación de una Federación Mundial y la entrada del Karate como deporte olímpico en las futuras Olimpiadas.
En su forma actual el karate es un adiestramiento sin igual para el cuerpo y la mente, pues une al desarrollo de la fuerza y de la agilidad del cuerpo la mentalización de la precisión con que han de ejecutarse las diferentes posturas. El karateca aprende las técnicas de las katas, ejercicios en solitario, o de los simulacros de combate en que han de responder con una acción inmediata, lo que le procura rapidez de reflejos y la facultad de adivinar las intenciones del compañero (no adversario).

martes, 2 de noviembre de 2010

Bienvenida


El tiempo que nos ha tocado vivir se caracteriza por el dinamismo, por un ritmo acelerado de vida con pocos momentos de descanso; hemos dejado muy atrás la tranquilidad con que vivían nuestros abuelos. Pero nuestra actividad se desarrolla generalmente, desde  un escritorio, cada vez más cómodos y agradables, y efectuamos nuestros desplazamientos en coche. Nuestra actividad diaria es, por tanto, estrictamente verbal o mental y siempre dirigido hacia el exterior.
Hacia nuestro interior dirigimos muy poca atención. Nos olvidamos de la parte psicológica, mental y espiritual. No nos preocupamos de nuestro cuerpo, al que abandonamos a sus propios medios y aun algunas veces le pedimos un  esfuerzo extra, ni del desarrollo armónico de nuestra capacidad de concentración y relajación mental, que tanto bien nos producirían.
En este sentido las técnicas orientales pueden sernos de gran utilidad. Yoga, Tai chi, Karate entre otros proporcionan una total utilización del cuerpo, al poner en movimiento todos los músculos, y ayudan a concentrar la mente, a enfrentar con valor los obstáculos y a respetar a los demás, no sin antes tener respeto hacia nuestro ser, con lo que se obtiene un mayor rendimiento de todas nuestras capacidades. El karate es, además, un buen sistema de autodefensa que nos dará una gran sensación de seguridad en nosotros mismos, lo que se reflejará en todos nuestros actos y pensamientos. Adentrémonos sin temor en estas técnicas, alejando la falsa idea de violencia y rudeza, lograremos adquirir agilidad, reflejos rápidos y reforzar nuestra voluntad con la práctica de ejercicios que son tan diferentes a lo que cotidianamente hacemos con poco a casi nada de actividad física